El horror a la presencia de Lutero en la Nueva España

Hace un mes, en la Comunidad Teólogica de México, la Doctora Irena Backus de la Universidad de Ginebra, dictó una serie de conferencias acerca de la vida de Calvino y su contexto social. El siglo XVI estuvo marcado por la Reforma y por la Contrarreforma, dos movimientos que definieron la vida europea y que crearon, junto al Renacimiento y el Humanismo, un mundo moderno.En el curso de las conferencias de la Doctora Backus, alguien mencionaba que en la Nueva España la figura de los Reformadores fue caricaturizada, se les calificaba de herejes, inmorales: eran los hijos del demonio que habían causado el cisma en la gloriosa iglesia. Lutero fue el caso más enérgico, la visión que se tenía de él era simplemente terrorífica y se acusaba de luteranos a todos los disidentes a pesar de su ignorancia en las doctrinas características del protestantismo.

La Doctora Mayer, Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de mi amada Universidad, la UNAM, experta en Reforma y Contrarreforma, ha escrito un libro acerca de Lutero y la visión de su persona en la Nueva España. Hoy Carlos Matinez García, en la Jornada, ha escrito una breve nota acerca de lo que menciono y la comparto. Al final, la pregunta es ¿Cuál es la imagen predominante de Lutero en el mundo de la cultura mexicana hoy? 

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Libro: Amazing grace in the life of William Wilberforce. John Piper

 

amazinggrace

John Piper ha dicho que Hebreos 11 es un llamado a los cristianos para leer biografías de aquellos que nos  antecedieron en la fe, siempre aprendiendo de ellos y de su testimonio por Cristo.  Piper, con “corazón de pastor y pluma de erudito”, se acerca a la vida de Wlberforce atraído por la perseverancia de este hombre en la causa que Dios le mandó: abolir la esclavitud. A pesar de dificultades de salud graves, de ataques por parte de la oposición nacional e internacional y de la dificultad de su empresa, Wilberforce encontró en Dios su gozo y fortaleza para seguir adelante. Este pequeño libro de apenas noventa y tres páginas, nos muestra la vida de un político que cambió el modo de vida de una de las naciones más influyentes del mundo: La Gran Bretaña. Piper, citando a Pollock, nos dice:

No hay duda alguna de que Wilberforce cambió los conceptos morales de la Gran Bretaña, la reforma de las costumbres creció para convertirse en las virtudes victorianas, y Wilberforce tocó al mundo cuando puso de moda la bondad. Haga un contraste entre finales del Siglo XVIII con su moral relajada y su vida pública corrupta, y a mediados del siglo XIX. Cualesquiera que fueran sus defectos, la vida publica británica del siglo XIX se hizo famosa por su insistencia en el carácter, la moral y  la justicia, y los negocios británicos se hicieron mundialmente famosos por su integridad”

Lo apasionante de la vida de Wilberforce es que fue a través del cumplimiento del propósito que Dios tenía para él desde antes de la fundación del mundo que millones de esclavos recibieron su libertad y naciones enteras se beneficiaron de la pasión del político por la gloria de Dios. Se beneficiaron de una vida de oración, de estudio,  santidad y perseverancia en la gracia y la fe “una vez dada a los santos”. Su pastor y amigo, William Jay, acerca del propósito de Wilberforce, escribió:

Sus esfuerzos desinteresados, abnegados, fatigosos e infatigables a favor de esta causa de justicia y humanidad harán caer la bendición sobre millones, y las edades por venir, se gloriarán con su recuerdo”

La influencia que ejerció Newton en la vida de Wilberforce fue trascendental en su formación como político y hombre de fe; fue el mismo Newton quien le convenció de no abandonar la política, ya que aseguraba que ese era el medio en el cual Dios lo iba a utilizar, y así fue.  Algunos otros, como Whitefield, Wesley o Cowper,  también influenciaron la vida de Wilberforce. Wesley le animó y Cowper le dedicó uno de sus apasionantes himnos.

La lucha de Wilberforce fue incesante, en 1807 logró la primera victoria al conseguir que se declarara ilegal la trata de esclavos, y fue hasta 1833, tres días antes de su muerte, que logró suprimir la esclavitud en la Gran Bretaña.

La votación decisiva de victoria para este esfuerzo se produjo el 26 de Julio de 1833…la esclavitud misma había sido declarada ilegal en las colonias británicas. Algunos arreglos menores en la legislación se llevaron varios días más. ‘Es un hecho singular’, dijo Buxton, ‘que en la misma noche en que nosotros estábamos dedicados a esto con éxito en la Cámara de los Comunes, para aprobar la cláusula del Acta de Emancipación, una de las cláusulas más importantes que se hayan aprobado jamás, el espíritu de nuestro amigo se marchara de este mundo. El día que significaba la terminación de sus labores fue también la terminación de su vida’. “

Algo que caracteriza a los libros de Piper es que siempre resalta el sufrimiento de sus biografiados, por una simple y sencilla razón: por que el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad. Piper siempre hace notar que para un verdadero cristiano, el gozo está por encima de todas las cosas visibles, por encima de su bienestar y seguridad; el gozo de un cristiano es Dios mismo manifestado en la persona de Cristo y es ese gozo, ligado a la pasión por la gloria de Dios, la raíz de la perseverancia de los santos en la voluntad de Dios. Por eso en esta ocasión, Piper dedica un capítulo entero a describir las evidencias de ese gozo en la vida de Wilberforce, un gozo que encontraba en sus momentos de intimidad con Dios. John Brown nos dice acerca de esto:

Con frecuencia lo acompañaban a la mesa del desayuno personas de la más alta distinción, pero él nunca hacía aparición hasta no haber terminado sus propias meditaciones, leído su Biblia y orado”

Un gozo, una vida y un propósito fundados en las gloriosas doctrinas de la gracia, en las gigantescas verdades del Evangelio. No era una moral cristiana y una motivación fuera de las Escrituras, acerca de la integridad, el mismo Wilberforce escribía:

…aquel que quiera abundar y crecer en este principio cristiano, sea muy versado en las grandes doctrinas del Evangelio. Del descuido de estas doctrinas peculiares surgen los principales errores prácticos que cometen la gran masa de los que profesan ser cristianos.”

Sin duda, otra gran obra de Piper, donde la Gloria de Cristo y la soberanía de Dios se hacen manifiestas, esta vez, en la vida de un político inglés.

 

Tu nación, Wilberforce, con justo desdén

Oye cómo unos hombres crueles e impíos te llaman

Fanático, por tu celo por liberar a los cautivos

Del exilio, la venta pública y la cadena de la esclavitud

Amigo de los pobres, los oprimidos, los encadenados

No temas que una labor como la tuya haya sido en vano.

 

Vosotros sois la sal de la tierra;  pero si la sal se desvaneciere,  ¿con qué será salada?  No sirve más para nada,  sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo;  una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,  sino sobre el candelero,  y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,  para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.

 

 

 


Piper, John. Maravillosa Gracia en la Vida de William Wilberforce. UNILIT. p. 24

Ibíd. P.48

Ibíd. P.47

Ibíd. P.84

Ibíd. P.86

Ibíd. P. 48 Extracto del Himno dedicado a Wilberforce por William Cowper. 

Calvino, predicador

He terminado de leer mi libro de Bernard Cottret acerca de la vida de Juan Calvino, hubo un capítulo que disfruté más que todos y ese fue el de Calvino, predicador. A pesar de las múltiples etapas de su vida como reformador, estudioso y teólogo, siempre he visto al francés como un hombre de Dios, pastor de almas y predicador de la Escritura; como bien dice Calvino en su comentario acerca de Job, los Profetas, esto es, los que anuncian la Palabra Escrita de Dios y la enseñan, son órganos del Espíritu; no ángeles, no súper ungidos, sino hombres miserables (a la vez regenerados) somos los encargados de la labor. Una de las claves de la Reforma fue la enseñanza y la predicación de la pura Palabra de Dios con todo su arsenal de humillante esperanza para la raza humana. Humillante por cuanto el Evangelio te muestra tu miseria, tu necesidad de Dios y tu condición totalmente caída, esperanzador por cuanto es poder de Dios para salvación. Así que la Reforma siempre empieza por educar al pueblo en la Palabra, no animar su ego.

En este capítulo que dedica Cottret al trabajo del predicador Calvino, nos muestra la labor que este hombre desempeñaba como pastor. Hay un común denominador en los siervos de Dios y ese es que trabajan arduamente en la enseñanza y predicación de la Escritura con toda ciencia e inteligencia, manejan bien la Palabra de verdad, la conocen, la viven, la predican; la aman de tal manera que el siquiera pensar en su mala interpretación les aterra, no la tuercen, ni la diluyen, no la disfrazan. Así era Calvino, así era Pablo, así debemos ser los siervos de Cristo, así hablamos, no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba los corazones.

 

“Los Profetas son órganos del Espíritu Santo”

Calvino, XVI sermón sobre Job (1)

“…El predicador es aquel que aprende y transmite, que enseña y exhorta, que truena y fulmina. La predicación está en el centro de la actividad del reformador; literalmente, lo agota y lo mina en sus últimos años. Su apariencia indeleble, su respiración dificultosa, su voz de ultratumba, su espalda encorvada por la enfermedad recobran una energía repentina y una última grandeza bajo el impulso del Espíritu que lo anima y lo destruye. Calvino es un hombre que habla. (2)

Teodoro de Beza nos ha dejado una imagen fiel de esos veinticinco años de trabajo arduo: ‘Además de predicar todos los días cada semana, a menudo, y siempre que podía, predicaba dos veces el domingo, leía teología tres veces por semana, hacia las reconvenciones en el consistorio y una clase entera todos los viernes en la conferencia de las Escrituras que llamamos congregación, y continuó este ritmo sin interrupción hasta la muerte, pues ni una sola vez faltó, a no ser en caso de extrema enfermedad’ (3). De manera más matizada, Florimond de Raemond reconocía igualmente la amplitud de su tarea: ‘Apenas ha tenido Calvino su igual: pues, durante veintitrés años que se mantuvo en posesión del obispado de Ginebra, predicaba todos los días y a menudo dos veces los domingos, leía teología tres veces por semana, y todos los viernes en conferencia, que llamó la Congregación. Sus otras horas eran para componer y contestar las cartas que desde toda la cristiandad herética le llegaban’ (4)

Como norma, Calvino pronunciaba dos sermones el domingo. Habitualmente predicaba semanas alternas. El domingo lo reservaba para los salmos y para el Nuevo Testamento, el resto de la semana para el Antiguo. A partir del 29 de septiembre de 1549, uno de sus oyentes llamado Denis Raguenier transcribió en estenografía los sermones de Calvino. De esta manera se conservaron dos mil trescientos hasta el siglo XIX. Ocupaban aproximadamente cuarenta y cuatro volúmenes, cuidadosamente encuadernados…Pero por culpa de inconsciente criminal de los bibliotecarios se vendieron al peso como papel. Por fortuna, algunos pudieron recuperarse. Actualmente poseemos unos mil quinientos. (5)

Salvo alguna excepción, el texto nos llega por mediación del oyente-consignatario. Es decir, se trata de la historia de un escucha y no de unos textos revisados por Calvino. El autor comentaba las Escrituras siguiendo el principio del comentario lineal (o lectio continua)

Calvino, predicador, ¿transmite estrictamente el mismo mensaje que Calvino, escritor u hombre de estudio? Calvino, frente a la masa de sus oyentes, ¿mantiene un discurso edificante? ¿Intenta influir en las actitudes? ¿Modifica las visiones del mundo? ¿Altera los comportamientos? Sin duda, Calvino nunca fue un hombre en su época, como en sus sermones. En ellos habla de los hombres, de las mujeres, de los animales, del mar y de la montaña. De Dios, por supuesto. Un Dios conservador, enemigo del cambio y la subversión social. En definitiva, el Calvino predicador contradice en muchos aspectos la percepción progresista del protestantismo. ¿Calvino? Uno hombre de orden en un mundo envuelto en el cambio.”

 

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Cottret, Bernard. Calvino. La Fuerza y la Fragilidad. Biografía. Editorial Complutense. Madrid. 1995. p. p 271-272.

(1) Obras completas

(2) R. Peter: “Genève dans la prédication de Calvin”, en Calvinus Eccleiuae Genevensis Custos, P. Lang, Frankfurt, 1984: para una bibliografía exhaustiva; T. H. L. Parker: Calvin´s Preaching, T & T Clarck, Edimburgo, 1992; R. Stauffer: Dieu, la création et la Providence dans la prédication de Calvin, . P. Lang. Berna, 1978.

(3) Tedoro de Beza : L’ historie de la vie et mort de Calvin (1565). Obras completas

(4) Florimond de Raemond : L’historie de la naissance de l’hérésie (1605), P. De La Motte, Ruán, 1629.

(5) La Opera Calvinia comprenden ochocientas setenta y dos homilías; seiscientas ochenta predicaciones aún manuscritas se han publicado o están en proceso de publicación, en particular en los Supplementa Calviniana. Se encuentran dispersas entre la Biblioteca pública y universitaria de Ginebra, la Bodleian Library de Oxford y el Lambeth Palace de Londres.