Calvino: El Teólogo cultural y reformador de la vida total. Conclusión

julio 9, 2009 § Deja un comentario

jubile1909_grav03He revisado detenidamente el capítulo que Henry Van Til dedica a Calvino en su libro The Calvinist Concept of Culture (El concepto calvinista de la cultura), y el autor nos muestra acertadamente que para Calvino, la Gloria de Dios obrando en el hombre no sólo se debe manifestar en el círculo eclesiástico o en lo referente a la salvación de las almas, sino que esa gloria debe ser visible en todos los aspectos de la vida humana. Desde al arte, la política o la economía, para Calvino, la Palabra de Dios debe gobernar en los hechos y pensamientos del hombre nacido de nuevo. De modo que, bajo principios escriturales bien establecidos, el cristiano pueda cumplir con su propósito de vida, con su vocación en este mundo, honrando a Dios y sirviendo a su prójimo, renovando y trastornando su cultura, su entorno; no mediante un esfuerzo alocado por cambiar su sociedad, sino bajo la guía del Espíritu, con la mente de Cristo.

Es la necesidad de una cosmovisión cristiana  y lo que Calvino, como teólogo y visionario, aporto a ésta, lo que resalta en la obra de Van Til. La necesidad de una antítesis y de un eclecticismo cristiano dominados por el Espíritu de discernimiento y la Palabra de Verdad, para la reforma de la cultura, desde sus principios básicos, hasta sus instituciones más complejas.

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La Contribución de Calvino en el campo de la educación

julio 3, 2009 § Deja un comentario

Calvin00De lo anterior es claro (véase la entrada Los principios estéticos de Calvino) que Calvino estaba dispuesto a aceptar los dones de la gracia común de Dios en el campo de la cultura humana y aún admitió que los no creyentes fuesen nuestros maestros en asuntos de técnica y de formas artísticas. Sin embargo, nunca pierde vista la antítesis en la cultura, la oposición entre Cristo y Satanás. Esto se torna muy evidente en la máxima obra de Calvino, el establecimiento de la Academia en Ginebra. Esta ha sido llamada el seminario de la reforma eclesiástica.

Es imposible hacer justicia a los detalles técnicos e históricos de la fundación de la Academia en este breve resumen. (42) Sin embargo, notemos que Calvino hizo de la educación de los jóvenes una de sus primeras preocupaciones a su llegada a Ginebra en 1536. También expresó la necesidad de una institución de educación superior en 1537 y 1541. Pero no fue sino hasta que Calvino hubo descansado de sus enemigos (alrededor de 1555), que Calvino fue capaz de darle a este asunto la atención que merecía. El año siguiente propuso la reorganización del sistema escolar al concilio, pero ese cuerpo no tomó una acción definitiva hasta 1558, cuando aprobó un lote de terreno, que Calvino había escogido por su belleza y utilidad, y aceptó los planes definitivos. Para financiar este proyecto el mismo Calvino salió a solicitar donaciones, se aceptaron colecciones, se animó a los testadores a hacer donaciones en sus testamentos, de manera que por pura determinación y entusiasmo la gente superó las limitaciones de su pobreza.

Aunque el edificio no fue terminado hasta 1563, fue dedicado y puesto en uso en 1559. El siempre difícil problema de conseguir instructores fue resuelto por la rebelión del equipo de trabajo de la Academia de Lausana, que renunció en protesta contra la atribución arrogante de Bern de aceptar la autoridad secular en casos de disciplina espiritual. El 5 de Junio de 1559, en la Iglesia Catedral, Beza, quien había sido elegido como rector, pronunció un notable discurso inaugural, en el que felicitó a Ginebra por haber fundado una escuela para estudios liberales, libre de la superstición. Los estatutos de la escuela, preparados por Calvino, fueron leídos por el secretario, un Sr. Roset. Calvino simplemente hizo unos pocos comentarios de cierre y ofreció una oración. El desinterés de Calvino junto con la verdadera estimación de sus talentos debiesen observarse en el hecho de que nombró rector a Beza en lugar de a sí mismo.

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El impacto de Calvino en la cultura

abril 7, 2009 § 1 comentario

 

calvinoEste juicio de Warfield (véase la entrada El impacto político de Calvino) se confirma por el hecho de que Calvino también liberó a toda la esfera de la cultura de la tutela de la iglesia. Calvino rechazó el esquema de naturaleza y gracia de Aquino, en el que el mundo está dividido en mitades superior e inferior, dadas respectivamente al dominio de la fe y la razón. En esta visión la gracia incluye la religión, la ética, la teología y la iglesia; pero la naturaleza es el ámbito de la cultura, incluyendo todas las actividades naturales del hombre. Dándose cuenta de lo inadecuado del ámbito inferior, en y por sí mismo, Aquino y la iglesia en pos de él colocan toda la esfera de la cultura bajo la tutela de la iglesia, y ésta se convierte en sirvienta de la teología.

Guillermo de Occam, el filósofo nominalista, oponiéndose a este señorío, enfrenta antitéticamente a los dos ámbitos el uno contra el otro. Él, en verdad, liberaría al arte y a la agricultura, al comercio y a la industria del poder del papa, pero las transfiere a las manos de duques y reyes. De esta forma se convirtió en el padre de una cultura controlada por el estado, el primer filósofo moderno del totalitarismo. Ahora Calvino proclamó junto a la iglesia y al estado un tercer ámbito, un área de la vida que tiene existencia y jurisdicción separada. Es llamada la esfera de la adiaphora, las cosas promedio. Este es el tribunal de la conciencia. Ningún papa o rey puede dominar en este ámbito. Esta área no está restringida a unos pocos asuntos insignificantes de gusto y opinión entre individuos, sino que incluye la música, la arquitectura, el aprendizaje técnico, la ciencia, las festividades sociales, y la cuestión de todos los días, “¿Qué comeremos y qué beberemos o con qué vamos a vestirnos?”

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