Calvino y los sacramentos

abril 25, 2009 § Deja un comentario

 

El tiempo de la Reforma fue el tiempo de las Reformas. Es decir, lo que hoy conocemos como movimiento de Reforma fue concebido en el siglo XVI como un hecho multifacético, con varias y distintas reformas alrededor de Europa. La Reforma luterana no fue la misma que la calvinista o que la zwingliana. Cada una se llevó de diferente forma y cada una de ellas tenía diferentes conceptos acerca del gobierno y su relación con la iglesia, los sacramentos, etc. Al final, estas diferencias hicieron imposible una iglesia reformada totalmente unificada.  Fue este tema, el de los sacramentos, el que causó más divisiones entre los reformadores, de tal modo que Lutero no aceptaba en ninguna manera la concepción de Zwinglio de la Santa cena y viceversa. Calvino, por su parte, propuso una teoría que conciliaba en cierta manera las dos posiciones pero que nunca fue propuesta formalmente ante los líderes del movimiento y que a la vez desechaba principios básicos de la concepción luterana y zwingliana.

Denis Crouzet ha escrito y en cierta forma definido, cuál fue la concepción de Calvino acerca de los sacramentos. El francés nos dice que “en primera definición, el sacramento es «un signo externo» por el que Dios expresa su «buena voluntad» a la vista de los hombres y sus debilidades, mediante el cual desea ofrecer un sostén o una confirmación a una fe que puede vacilar en cualquier momento. En una segunda definición, «se puede también definir y considerarlo como un testimonio de la gracia de Dios, declarado mediante una señal externa. En el cual nosotros vemos que no hay jamás Sacramento sin que le preceda la Palabra de Dios; además está ajustado a ella como un apéndice ordenado para afirmarlo, para confirmarlo y para certificarlo para nosotros» Por el sacramento, Dios se ajusta a la «rudeza» del hombre, de suerte que «incluso por esos elementos carnales nos lleva a sí, y nos hace contemplar incluso en la carne lo que es del espíritu. No es porque las cosas que nos proponen por Sacramentos tengan por su naturaleza tal calidad y virtud, sino porque son signadas y señaladas por Dios para tener esa significación»

Según la fórmula de san Agustín que Calvino se apropia, el sacramento es, por tanto, una «palabra visible», un fundamento de la fe, pero que pos sí mismo no posee valor o eficacia. Confirma y nutre espiritualmente la fe. No es eficaz por sí mismo, su eficiencia procede de que el Espíritu Santo está operativo al añadirle una «virtud» que atraviesa los corazones de quienes tienen fe, sólo de quienes tienen fe. Es un instrumento de Dios, mediante el que autoriza una comunión espiritual.

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Calvino como teólogo de la Palabra

marzo 13, 2009 § 2 comentarios

 

calvin09marsLa Reforma Protestante, dice Warfield, “fue la revolución más grande del pensamiento que el espíritu humano haya forjado desde la introducción del Cristianismo.”(6) Los contemporáneos de Calvino le consideraban “El Teólogo” por vía de eminencia, y fue Melanchton, el amigo íntimo de Lutero, quien le dio este título. Aunque Lutero, el héroe de Wittenburg, creó el Protestantismo, fue Calvino, como el genio de Ginebra quien lo salvó. (7) Calvino ha sido reconocido por la inmensa mayoría como el organizador sistemático dela teología Protestante. Sin embargo, no siempre se ha apreciado que era también un estudiante original de la Escritura, quien hizo algunas contribuciones como dogmático. El Dr. B. B. Warfield, quien ha hecho tanto como cualquiera en los tiempos modernos para entender la teología de Calvino y para darle prominencia, dice, “él marcó una época en la historia de la doctrina de la Trinidad por su insistencia en la auto-existencia como un atributo propio del Hijo y del Espíritu, lo mismo que del Padre, hizo a un lado los persistentes elementos del subordinacionismo, y aseguró para la Iglesia una conciencia más profunda de la co-igualdad de las Personas divinas. Introdujo la presentación de la obra de Cristo bajo la rúbrica del oficio triple como Profeta, Sacerdote y Rey. Creó la disciplina total de la ética Cristiana. Pero, por sobre todo, le dio a la Iglesia la doctrina completa de la Obra del Espíritu Santo, concebida profundamente y elaborada con todo detalle, con sus provechosas distinciones de gracia común y gracia eficaz, de los efectos noéticos, estéticos y telemáticos, un don, nos aventuramos a pensar, tan grande, tan cargado de beneficio para la Iglesia como para asignarle con justicia un lugar al lado de Agustín y Anselmo, y Lutero, como el Teólogo del Espíritu Santo, siendo ellos respectivamente el Teólogo de la Gracia, de la Expiación y de la Justificación” (Op. cit., p. 21).

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Libro: Amazing grace in the life of William Wilberforce. John Piper

enero 9, 2009 § 3 comentarios

 

amazinggrace

John Piper ha dicho que Hebreos 11 es un llamado a los cristianos para leer biografías de aquellos que nos  antecedieron en la fe, siempre aprendiendo de ellos y de su testimonio por Cristo.  Piper, con “corazón de pastor y pluma de erudito”, se acerca a la vida de Wlberforce atraído por la perseverancia de este hombre en la causa que Dios le mandó: abolir la esclavitud. A pesar de dificultades de salud graves, de ataques por parte de la oposición nacional e internacional y de la dificultad de su empresa, Wilberforce encontró en Dios su gozo y fortaleza para seguir adelante. Este pequeño libro de apenas noventa y tres páginas, nos muestra la vida de un político que cambió el modo de vida de una de las naciones más influyentes del mundo: La Gran Bretaña. Piper, citando a Pollock, nos dice:

No hay duda alguna de que Wilberforce cambió los conceptos morales de la Gran Bretaña, la reforma de las costumbres creció para convertirse en las virtudes victorianas, y Wilberforce tocó al mundo cuando puso de moda la bondad. Haga un contraste entre finales del Siglo XVIII con su moral relajada y su vida pública corrupta, y a mediados del siglo XIX. Cualesquiera que fueran sus defectos, la vida publica británica del siglo XIX se hizo famosa por su insistencia en el carácter, la moral y  la justicia, y los negocios británicos se hicieron mundialmente famosos por su integridad”

Lo apasionante de la vida de Wilberforce es que fue a través del cumplimiento del propósito que Dios tenía para él desde antes de la fundación del mundo que millones de esclavos recibieron su libertad y naciones enteras se beneficiaron de la pasión del político por la gloria de Dios. Se beneficiaron de una vida de oración, de estudio,  santidad y perseverancia en la gracia y la fe “una vez dada a los santos”. Su pastor y amigo, William Jay, acerca del propósito de Wilberforce, escribió:

Sus esfuerzos desinteresados, abnegados, fatigosos e infatigables a favor de esta causa de justicia y humanidad harán caer la bendición sobre millones, y las edades por venir, se gloriarán con su recuerdo”

La influencia que ejerció Newton en la vida de Wilberforce fue trascendental en su formación como político y hombre de fe; fue el mismo Newton quien le convenció de no abandonar la política, ya que aseguraba que ese era el medio en el cual Dios lo iba a utilizar, y así fue.  Algunos otros, como Whitefield, Wesley o Cowper,  también influenciaron la vida de Wilberforce. Wesley le animó y Cowper le dedicó uno de sus apasionantes himnos.

La lucha de Wilberforce fue incesante, en 1807 logró la primera victoria al conseguir que se declarara ilegal la trata de esclavos, y fue hasta 1833, tres días antes de su muerte, que logró suprimir la esclavitud en la Gran Bretaña.

La votación decisiva de victoria para este esfuerzo se produjo el 26 de Julio de 1833…la esclavitud misma había sido declarada ilegal en las colonias británicas. Algunos arreglos menores en la legislación se llevaron varios días más. ‘Es un hecho singular’, dijo Buxton, ‘que en la misma noche en que nosotros estábamos dedicados a esto con éxito en la Cámara de los Comunes, para aprobar la cláusula del Acta de Emancipación, una de las cláusulas más importantes que se hayan aprobado jamás, el espíritu de nuestro amigo se marchara de este mundo. El día que significaba la terminación de sus labores fue también la terminación de su vida’. “

Algo que caracteriza a los libros de Piper es que siempre resalta el sufrimiento de sus biografiados, por una simple y sencilla razón: por que el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad. Piper siempre hace notar que para un verdadero cristiano, el gozo está por encima de todas las cosas visibles, por encima de su bienestar y seguridad; el gozo de un cristiano es Dios mismo manifestado en la persona de Cristo y es ese gozo, ligado a la pasión por la gloria de Dios, la raíz de la perseverancia de los santos en la voluntad de Dios. Por eso en esta ocasión, Piper dedica un capítulo entero a describir las evidencias de ese gozo en la vida de Wilberforce, un gozo que encontraba en sus momentos de intimidad con Dios. John Brown nos dice acerca de esto:

Con frecuencia lo acompañaban a la mesa del desayuno personas de la más alta distinción, pero él nunca hacía aparición hasta no haber terminado sus propias meditaciones, leído su Biblia y orado”

Un gozo, una vida y un propósito fundados en las gloriosas doctrinas de la gracia, en las gigantescas verdades del Evangelio. No era una moral cristiana y una motivación fuera de las Escrituras, acerca de la integridad, el mismo Wilberforce escribía:

…aquel que quiera abundar y crecer en este principio cristiano, sea muy versado en las grandes doctrinas del Evangelio. Del descuido de estas doctrinas peculiares surgen los principales errores prácticos que cometen la gran masa de los que profesan ser cristianos.”

Sin duda, otra gran obra de Piper, donde la Gloria de Cristo y la soberanía de Dios se hacen manifiestas, esta vez, en la vida de un político inglés.

 

Tu nación, Wilberforce, con justo desdén

Oye cómo unos hombres crueles e impíos te llaman

Fanático, por tu celo por liberar a los cautivos

Del exilio, la venta pública y la cadena de la esclavitud

Amigo de los pobres, los oprimidos, los encadenados

No temas que una labor como la tuya haya sido en vano.

 

Vosotros sois la sal de la tierra;  pero si la sal se desvaneciere,  ¿con qué será salada?  No sirve más para nada,  sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo;  una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,  sino sobre el candelero,  y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,  para que vean vuestras buenas obras,  y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.

 

 

 


Piper, John. Maravillosa Gracia en la Vida de William Wilberforce. UNILIT. p. 24

Ibíd. P.48

Ibíd. P.47

Ibíd. P.84

Ibíd. P.86

Ibíd. P. 48 Extracto del Himno dedicado a Wilberforce por William Cowper. 

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