Temores infundados

octubre 3, 2012 § Deja un comentario

21 de septiembre

TEMORES INFUNDADOS. Hoy por fin pude ver Midnight in Paris, la tan comentada película de Woody Allen. Un par de amigas me habían advertido: «se necesita de un alto grado de cultura para entenderla». Por tal motivo había prolongado mi cita con la película por meses. Existía cierto temor en mí de que la cinta fuese demasiado críptica, de que no pudiera captar su sentido, apreciarla en su justa dimensión. No ha ocurrido nada de eso. Aunque la cinta es abundante en referencias, no hay nada extraordinario en ella. Cualquiera que conozca bien la historia cultural de Estados Unidos y de Europa de la primera mitad del siglo XX podrá encontrarse con una historia divertida, desarrollada en un escenario más o menos familiar. Tal vez mis amigas exageraron.

La vida de Guillermo Farel. Capítulo 1: Dos cuadros

noviembre 15, 2008 § 1 comentario

 

farelAntes de mencionarnos los dos cuadros que  presentará para realizar el inicio de su trabajo y darnos el contexto histórico y la visión bíblica de los sucesos que se dispone a narrar, Bevan nos hace ver que la obra de Farel, fue, antes que otra cosa, un mandato de Dios, un propósito que vino de lo alto y que como Moisés, Farel fue llamado al frente de batalla en un momento específico para realizar una obra específica. “Cuando Dios da trabajo, da el trabajo debido, y a su debido tiempo”

Ahora, haciendo la aclaración pertinente, Bevan nos presenta el primer cuadro, donde Pablo, el Apóstol, predica en Troas  enseñando el Evangelio y declarando la autenticidad del Mesías. Con una treintena de citas bíblicas nos presenta, en menos de dos páginas, el resumen del pensamiento paulino: “Hablaba de Cristo, siempre de Cristo”, de su obra, de su sacrificio, de su elección, de su venida y de su justicia, de su Iglesia y de Sus propósitos. Pero también nos dice del apóstol, como lo declara la Escritura, que éste advirtió a la Iglesia de los peligros de los falsos maestros, de aquellos que se agradan a si mismos y que no sufren la sana doctrina, sino que enseñan conforme a sus concupiscencias. Punto que le valdrá el título a su segundo capítulo.

Por lo pronto, nos presenta el segundo cuadro, unos 1400 años después, en el corazón de una ciudad cualquiera de Europa, donde vemos a hombres con ropas adornadas y riquísimas joyas, imágenes de madera, de plata y de oro. Hombres adorando a su dios, a un pedazo de pan, una oblea, que según ellos es Cristo. Se repite “la oración  a la hostia” una y otra vez para el perdón de pecados, cuarenta y seis mil años para ser exactos, concedidos por el Papa Pablo por la oración a San Gregorio. Se les enseña la adoración a María y la doctrina del purgatorio, la oración a los muertos y por los muertos.

Acerca de María, la Virgen, se decía “Venid a ella todos los que estáis cargados y trabajados y ella os hará descansar”, dándole un lugar que solo a Jesús pertenece, y así, múltiples atroces que no me atrevo a mencionar. Así era la Europa de aquellos años, así es aún la iglesia papista, rinden culto a todo lo que se mueva y a lo que no se mueva también. Dos escenarios, dos cuadros muy distintos, la luz, las tinieblas, el Evangelio y la religión de los hombres es lo que nos otorga en este primer capítulo. Sí, Farel, Calvino, Lutero y compañía vivieron en este tiempo donde en cada rincón de la Europa Católica donde era pronunciado el nombre de Cristo se le asociaba con un trozo de materia o bien, se le menospreciaba al grado de poner a María en su lugar. 

El siguiente capítulo abordará más a fondo este tiempo, los días que Pablo dijo que vendrían estaban en su punto más cruel y desolador para la humanidad.

 

Capítulo 2: Los días de que habló Pablo >>

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