Calvino, la Academia de Ginebra y la educación de los jóvenes

800px-uni-bastions_university_genevaEl protestantismo es educador por excelencia. No podríamos concebir un mundo moderno sin su influencia en la educación. Las grandes Universidades de América, y algunas más de Europa fueron fundadas bajo principios cristianos y aún por ministros protestantes. Los principios más excelentes en la educación están inmersos en las Escrituras y las comunidades realmente cristianas han sido, a través de la historia moderna, comunidades con una educación admirable.

Este año, la Universidad de Ginebra celebrará su 450 aniversario, y en medio del recuerdo el nombre de Juan Calvino resonará en los auditorios y conferencias. Calvino siempre se preocupó por la educación del pueblo y la buena instrucción de los maestros y ministros. Tomas Lindsay nos dice que enviaba un aproximado de 100 pastores cada mes a Francia para que predicasen el Evangelio, John Knox, el reformador de Escocia y diferentes estudiantes de Oxford y Cambridge en la Inglaterra del siglo XVI, eran fieles aprendices del reformador. El fruto más célebre de los estudiantes en Ginebra, tal vez sea Thomas Bodley, un destacado diplomático inglés, fundador de la biblioteca Bodleian en la Universidad de Oxford.

Calvino, por tanto, debe estar no solo entre los grandes teólogos, pastores, actores sociales y reformadores, sino también entre los grandes educadores del siglo XVI.  La reproducción del siguiente fragmento, extraído de la obra de Denis Crouzet sobre el reformador, busca por tanto hacer mención de la labor educadora de Calvino en la Academia de Ginebra.

La ciudad y su Iglesia-nos dice Denis Crouzet- se convierten en espacios de enseñanza de la gloria divina mediante la escenificación de un poder de corrección que tiene por fin, no solamente hacer volver a Dios a quienes ignoran los mandamientos divinos, sino también recordad a quienes los cumplen fielmente que se encuentran al borde de un «abismo». El combate calviniano es una demostración de odio: es necesario que os hombres aprendan a obedecer la ley de Dios, lo que significa también aprender a odiar todo aquello que, en cualquier momento, puede surgir del hombre viejo que mora en ellos.

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Calvino y su dominio de la patrística

 

Se dice que Calvino era muy querido y admirado por muchos de sus colaboradores y amigos. Beza, Colladon, y Farel, su círculo más cercano, hablan de él como una persona a la cual aman y reconocen por su labor y gran erudición. Melanchton, el sucesor de Lutero, tuvo la oportunidad de conocerle y le admiró por su conocimiento de la Escritura y su manejo en la Patrística. Un conocimiento que en verdad era admirable. No solo dominaba los cásicos como Aristóteles o Platón, sino que manejada diestramente a los Padres de la Iglesia. Era la costumbre en el tiempo de la Reforma convocar a debates públicos entre Reformados y papistas, para que cada uno diera sus puntos y saliera a la luz quién estaba equivocado. Quién realmente era fiel al Dios de las Escrituras. Uno de esos debates, decisivos para el avance de la Reforma en Suiza, se dio en Lausana en octubre de 1536, del lado protestante se encontraban Farel y Viret como los representantes principales, Calvino sólo les acompañaba.

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Calvino y “De Clementia” de Séneca

johannes_calvinEl joven Calvino, que mostraba grandes dotes como pensador y de quien se dice que contaba con un intelecto agudo y una memoria envidiable, se vio envuelto en sus primeros años en el humanismo, lo que le llevó a conocer a los clásicos desde el inicio de su vida académica. De todos los estudiosos es sabido que Calvino realizó un comentario a los dos libros de De Clementia, del filósofo romano Séneca, que fue publicado en abril de 1532 y los conocedores del tema han dicho que este comentario de Calvino es exquisito en su manejo de la obra y su estilo en el latín. Pocas veces había leído alguna referencia más clara hacia esta obra, ya que algunos biógrafos  se limitan a  enunciar la publicación como un hecho sobresaliente en la vida del reformador y nada más, pero Tomas Lindsay me arrojó un poco de luz acerca de esto y me pareció sorprendente la capacidad de pensamiento de Calvino a sus escasos 22 años de edad. Pienso, que si no hubiera sido reformador, hubiera sido el humanista más grande del S. XVI, dejando atrás al propio Erasmo.

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