La esperanza y la ética siempre van de la mano. Notas

La esperanza y la ética siempre van de la mano. No existe una sin la otra. No hay espera militante de lo que viene sin fraternidad, sin proximidad, sin amor al prójimo. Toda comunidad por-venir está cimentada en la certeza de la posibilidad de construir otros mundos en los que el amor reine sobre el odio: mundos en los que el esclavo sea libre, el ignorante sea sabio y el explotado no lo sea más.

De igual manera, el amor al prójimo es enunciado y practicado siempre en referencia al por-venir: se espera con certeza que esa praxis sea la fuerza universal que precipite el tiempo para encarnar de una buena vez, aquí y ahora, la utopía anhelada.

Anuncios

Teología política del prójimo. Apuntes

La única manera de transitar de una teología política del amigo-enemigo a una teología política del prójimo como aquel a quien se debe-puede amar, es saliendo del esquema de explotación del otro instaurado por la lógica del capital.

La lucha anti neoliberal y anticapitalista es en sentido una lucha también por la instauración de una nueva ética, de nuevas relaciones entre el yo y el otro, entre el yo y el prójimo. Por tanto, la lucha anticapitalista tiene que ser una lucha profundamente amorosa, profundamente cristiana.

Calvino, la Academia de Ginebra y la educación de los jóvenes

800px-uni-bastions_university_genevaEl protestantismo es educador por excelencia. No podríamos concebir un mundo moderno sin su influencia en la educación. Las grandes Universidades de América, y algunas más de Europa fueron fundadas bajo principios cristianos y aún por ministros protestantes. Los principios más excelentes en la educación están inmersos en las Escrituras y las comunidades realmente cristianas han sido, a través de la historia moderna, comunidades con una educación admirable.

Este año, la Universidad de Ginebra celebrará su 450 aniversario, y en medio del recuerdo el nombre de Juan Calvino resonará en los auditorios y conferencias. Calvino siempre se preocupó por la educación del pueblo y la buena instrucción de los maestros y ministros. Tomas Lindsay nos dice que enviaba un aproximado de 100 pastores cada mes a Francia para que predicasen el Evangelio, John Knox, el reformador de Escocia y diferentes estudiantes de Oxford y Cambridge en la Inglaterra del siglo XVI, eran fieles aprendices del reformador. El fruto más célebre de los estudiantes en Ginebra, tal vez sea Thomas Bodley, un destacado diplomático inglés, fundador de la biblioteca Bodleian en la Universidad de Oxford.

Calvino, por tanto, debe estar no solo entre los grandes teólogos, pastores, actores sociales y reformadores, sino también entre los grandes educadores del siglo XVI.  La reproducción del siguiente fragmento, extraído de la obra de Denis Crouzet sobre el reformador, busca por tanto hacer mención de la labor educadora de Calvino en la Academia de Ginebra.

La ciudad y su Iglesia-nos dice Denis Crouzet- se convierten en espacios de enseñanza de la gloria divina mediante la escenificación de un poder de corrección que tiene por fin, no solamente hacer volver a Dios a quienes ignoran los mandamientos divinos, sino también recordad a quienes los cumplen fielmente que se encuentran al borde de un «abismo». El combate calviniano es una demostración de odio: es necesario que os hombres aprendan a obedecer la ley de Dios, lo que significa también aprender a odiar todo aquello que, en cualquier momento, puede surgir del hombre viejo que mora en ellos.

Sigue leyendo “Calvino, la Academia de Ginebra y la educación de los jóvenes”