La Presidencia de Rivadeneira: consolidando una alternativa.

mayo 10, 2013 § Deja un comentario

Carchi, Ecuador. Febrero 2013.

Carchi, Ecuador. Febrero 2013.

El próximo 14 de mayo tomarán posesión los nuevos integrantes de la Asamblea Nacional del Ecuador, electos en los pasados comicios generales celebrados el 17 de febrero del presente año.

Esta nueva legislatura estará marcada por algunas circunstancias poco comunes en la política latinoamericana. Por un lado, Alianza País -el movimiento político que encabeza Rafael Correa- contará con una mayoría cualificada: 100 de 137 asambleístas, de entrada una cifra sin precedentes, que le otorgará al oficialismo la capacidad de impulsar una batería de leyes hasta ahora obstaculizadas por la oposición (la de Comunicación y la Reformatoria al Código Penal Integral, entre las más importantes), así como llevar a cabo reformas a la Constitución de Montecristi. Por el otro, los órganos de dirección recaerán en dos sectores históricamente excluidos de la toma de decisiones: las mujeres y los jóvenes.

Marcela Aguiñaga y Rosana Alvarado, dos mujeres de probada capacidad, ocuparán las Vicepresidencias del legislativo, mientras que la Presidencia estará a cargo de Gabriela Rivadeneira: una joven militante de izquierda de tan sólo 29 años de edad, que a través de su trabajo en distintos espacios de gobierno se ha ido ganando la confianza de Correa, de la estructura de su partido a nivel nacional y del pueblo ecuatoriano, sobre todo de los jóvenes.

Estas peculiaridades presentes en la nueva Asamblea son producto tanto de decisiones acertadas de Alianza País como del movimiento histórico que las impulsa y posibilita. Es decir, detrás de esta composición política del legislativo hay procesos sociales que dejan ver en la realidad lo que Correa ha señalado una y otra vez en el discurso: “el Ecuador y América Latina no viven una época de cambios sino un cambio de época”.

« Leer el resto de esta entrada »

Llegaron justo a tiempo

abril 11, 2013 § Deja un comentario

rafael_correaE_revoluciontrespuntoceroMinutos antes de que arribara a su cierre de campaña, Rafael Correa se encontró a unas cuadras de La Michelena -el sitio en donde se realizaría el acto- con el resto de los candidatos de Alianza País que lo acompañarían en la tarima, con el propósito de partir todos juntos, en un solo vehículo –el Correa Móvil-, a la concentración.

Era una calle solitaria, nadie, excepto los candidatos y la seguridad presidencial, sabían que ahí se efectuaría el encuentro, que de esa calle del sur de Quito partiría Correa a su último mitin como candidato.

Mientras esperábamos al “Presi” (por alguna razón que no detallaré aquí, yo también me encontraba en el lugar), una niña de unos 9 años, acompañada de su madre, al ver el “Correa Móvil”, se acercó corriendo, buscando entre los rostros uno en particular:

“No está mamá”- le dijo la niña a su madre.

“Te dije, él ya ha de estar allá. Vamos, que llegaremos tarde para verlo”- le respondió la joven que no rebasaba los treinta años.

Segundos después un sonido: las motocicletas de avanzada llegaban a la calle solitaria. Detrás de ellas un convoy de 4 camionetas, entre ellas aquella plateada en la que viaja el mandatario con un par de miembros de su equipo.

Correa venía al frente, en el asiento del copiloto. Su mirada profunda y su amplia sonrisa se asomaban por la ventanilla.

“El Presidente”, susurró la pequeña con una cara iluminada por la emoción.

La madre la sostenía de los hombros. Correa bajó de la camioneta justo delante de la pequeña, quien al verlo tan cerca suyo comenzó a dar pequeños saltos, de esos que dan los niños cuando no pueden contener algún sentimiento. “El Presidente”, volvió a susurrar admirada.

“¡Hola hola!”, dijo Rafael Correa al descender de la camioneta, dirigiendo sus ojos verdes hacia la madre y su hija.

“Hola”, respondió la joven con notoria alegría. La pequeña solo levanto su mano derecha mientras permanecía paralizada, boquiabierta, con la expresión fija en el rostro que antes buscó con insistencia.

Enseguida el Presidente subió al Correa Móvil, en donde lo esperaban ya el resto de candidatos. En tanto estuvo Correa arriba arrancamos rumbo a la Michelena.

Antes de partir alcancé a ver a la madre y a la hija en medio de la calle, contentas, mirándose mutuamente con cariño, disfrutando juntas de aquél momento que ni ellas ni yo olvidaremos nunca.

No llegaron tarde a ningún lado, pensé. Llegaron –como la Revolución Ciudadana que ha transformado la vida de millones de mujeres y niños- justo a tiempo para ver a su Presidente.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás explorando las entradas etiquetadas con 2013 en Pasajes y Fragmentos..