Joe Henderson

octubre 3, 2012 § Deja un comentario

23 septiembre

JOE HENDERSON. Pocas cosas disfruto tanto en la vida como el jazz. Adquirí el gusto en la adolescencia, cuando tenía unos 16 o 17 años. Mi encuentro con John Coltrane y Paquito D’Rivera fue tal que un par de años después me atreví a estudiar saxofón por una breve temporada. Fracasé. Aunque es uno de los instrumentos más bellos, es también uno de los más complicados, o lo fue para mí. Desde entonces aprecio más a los grandes saxofonistas: entiendo –o trato de entender- la complejidad que implica la interpretación: es un acto creador, sublime, una experiencia en todo el sentido de la palabra.

Tal vez haya sido Cortázar –que tocaba la trompeta, pero que sobre todo hacía jazz con su literatura- en «El Perseguidor», aquél cuento dedicado a Charlie Parker, quien mejor haya comunicado el sentir del jazzista, del saxofonista en particular, a la hora de tocar.

Escribía Cortázar en 1969, dándole voz a Johnny Carter, el personaje que refleja la figura de Parker en el relato:

«Pero debe ser hermoso, yo siento que debe  ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae… Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no  me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir así».

El tiempo, el espacio, el sentido de realidad, o de cierta realidad, se modifica con la música, pero en especial con el jazz.

Tal vez eso me haya sucedido hoy con Joe Henderson. Descubrí en mi biblioteca de música tres discos que jamás había escuchado: Page One (1963), Our Thing (1963) y Mode For Joe (1966). Se trata de un conjunto de producciones que, junto a In ‘n Out (1964), Inner Urge (1964) y The State of the Tenor: Live at the Village Vanguard, Vols. 1 & 2 (1985), fueron realizadas bajo el prestigioso sello de Blue Note Records. Escuché los discos por la tarde, dos o tres horas verdaderamente valiosas. No es solamente el tiempo del que interpreta el que se transforma, sino también del que disfruta hedonistamente. Es como subirse también al ascensor.

 

 

 

Etiquetado:, , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Joe Henderson en Pasajes y Fragmentos..

Meta

A %d blogueros les gusta esto: