Recuperando la Reforma

“sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora”

El cristiano y el encierro

con 2 comentarios

chico_aburridoComo todos saben, la semana pasada en México, fuimos invadidos por una supuesta epidemia que nos hizo permanecer en casa la mayor parte del tiempo. No podíamos salir a ningún lado, todo estaba cerrado: la escuela, los centros comerciales, los cines, restaurantes. En muchos enunciados de mensajería instantánea aparecían las palabras: “aburrido”, “harto”, “cansado”.

Era apenas una semana de encierro parcial, porque podías salir a la calle sin ningún problema, y ya todo el mundo, incluyendo muchos cristianos, estaba desesperado, su vida se fue en el momento en que cerraron las escuelas o dejaron sus trabajos.

Recién leía un artículo de R.C. Sproul donde hace mención del “secuestro de Lutero” y de cómo el reformador tuvo que pasar un año entero en las paredes del castillo Wartburg. Al leer esto, recordé al hojalatero de Bedford: John Bunyan, quien pasó largos periodos en la cárcel, el mayor de ellos, catorce años enteros sin libertad. Al recordar a Bunyan, recordé a Pablo, otro “preso en el Señor”, quien sufrió no solo el ser encarcelado, sino el abandono de muchos de sus amigos. Al recordar a Pablo, recordé a Juan y su exilio en Patmos. Estos cuatro hombres, por poner solo algunos ejemplos, vivieron bajo un encierro total; pero lo rescatable aquí no es eso, sino los frutos de su encierro: Lutero, estando en el castillo,  tradujo el Nuevo Testamento del griego al alemán; Bunyan, estando en la cárcel, escribió el Progreso del Peregrino; Pablo, estando preso, siguió alentando a las Iglesias a través de cartas, una de ellas, la carta a los Filipenses; y Juan, siendo un exiliado en una isla, recibió del Señor “Revelaciones” (Apocalipsis). Resumiendo: Un libro y una carta de carácter canónico, una traducción leída por millones a lo largo de la historia y el segundo libro más leído entre los cristianos del siglo XIX después de la Biblia.

Al pensar en su encierro y sus frutos, y comparando la presente generación con ellos, tengo que admitir y reconocer que tenemos serios problemas como cristianos del siglo XXI:

1)      No sabemos sufrir. Estamos tan contaminados por una cultura del estado bienestar, que cuando viene un problema o situación que atente contra nuestra comodidad o rutina, desesperamos y decaemos.

2)      No conocemos a un Dios soberano. La mayoría de los cristianos de este siglo conocen a un dios complaciente, que satisface cada uno de los caprichos de sus hijos. No conocen al Dios que prueba, que destruye, al Rey que está sentado en el trono y que hace todo según el consejo de su voluntad.

3)      No amamos las Escrituras. En la ley de Jehová no está nuestra delicia, antes bien, está en el chat, en la televisión o en los videojuegos. ¡Malditos sean si nos apartan del Señor, sean anatema!, no podemos decir como el salmista, que amamos la ley de Jehová, el Salmo 119 nos es desconocido, no solo intelectualmente, sino en la experiencia.

4)      No hay poder del Espíritu en nuestras vidas. Por eso nos aburrimos, nos cansamos, nos hartamos, no hay gozo del Señor, no hay motivación, no hay perseverancia, no hay frutos, no hay contentamiento con Cristo; no es nuestro tesoro ni nuestra pasión.

5)      Somos ignorantes. No conocemos a Dios, no nos conocemos a nosotros y mucho menos nuestras áreas de estudio. Somos malos lectores de la Biblia, malos auto examinadores y pésimos estudiantes. (No hablo meramente de calificaciones y responsabilidad, eso cualquiera; sino de pasión por nuestros estudios y la buesqueda de la gloria de Dios a través de ellos: erudición)

En fin, no somos capaces de permanecer en casa por largo tiempo, no somos capaces de disfrutar un ligero encierro. Nuestros frutos no son los de Pablo, Juan, Lutero y Bunyan, son los frutos de uno más que se quedó sin clases, que se aburre en su casa, que anhela el regreso a la normalidad de su vida rutinaria. Ni leemos, ni escribimos libros, ni hacemos traducciones para bendición de los demás, y mucho menos recibimos revelaciones escriturales. 

 

Escrito por I. Daniel Tovar

Mayo 5, 2009 a 10:51 pm

2 comentarios

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  1. Completamenete de acuerdo, algunas veces me pregunto, donde estan los cristianos renacidos???

    ALESUS

    Mayo 7, 2009 a 1:03 am

  2. Los renacidos, seguramente cumpliendo con su proposito de vida, paso a paso, disfrutando de la vida en Cristo. Pensando en como cambiar su entorno de tal forma que Dios sea glorificado, planeando en Dios y para Dios, aceptando su soberana voluntad, esforzándose, siendo excelentes estudiantes y trabajadores.

    Los llamados “cristianos” tal vez viendo la televisión por horas o pasmados en los aparadores de algún centro comercial, spending time en lo que sea, menos en lo que es realmente importante.

    I Daniel

    Mayo 9, 2009 a 10:47 am


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