Recuperando la Reforma

“sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora”

El por qué de “Los atributos de Dios”

con 4 comentarios

becerro21Uno de los predicadores más destacados y admirados de nuestra época, Paul Washer, ha dicho que una de las grandes fallas de la Iglesia en este siglo es el haber abandonado la doctrina bíblica, y eso muchos lo sabemos y clamamos por una Reforma. Uno de los tantos puntos en  los cuales cojea la Iglesia es en la teología propia, es decir, los atributos, perfecciones y el ser de Dios.

La apostasía de la Iglesia se debe a una ignorancia acerca de quién es Dios y de su voluntad; así como el pueblo de Israel hizo un becerro de oro, desconociendo la ira de Dios para con la idolatría, así la Iglesia evangélica hace becerros de oro, inventa doctrinas que no son bíblicas y va en el mundo errante a causa de su ignorancia. Muchos creyentes han sido engañados por charlatanes que enseñan que la teología no sirve para nada, charlatanes indoctos que tuercen la Escritura para su propia perdición, porque, como no tienen la capacidad espiritual de estudiar su Biblia, como no son hijos necesitados de conocer al Padre, se inventan cualquier barbaridad para tapar sus fechorías. Charlatanes ignorantes que son capaces hasta de burlarse de aquellos que Dios ha puesto como maestros, de burlarse y tirar a la basura las doctrinas básicas de la Iglesia a través de los siglos. Milagreros que emboban a la gente con sus pequeños trucos, pero que en nada aprovechan. La gente ya no estudia los atributos de Dios revelados en la Escritura, antes bien, bebe los libros de Castellanos y Hinn, llenos de herejías y estupideces, dignas de la Iglesia de Roma, son las nuevas indulgencias, las nuevas formas de comprar a Dios y de hacerle un esclavo del hombre.

Si, la iglesia evangélica es culpable de todos los cargos, y solo regresando a las doctrinas de antaño, arrepintiéndose de su pecado, podrá ser luz y sal de la tierra. Sólo escuchando a sus antiguos maestros, estudiando la Escritura y bajo la guía del Espíritu podrá regresar a su origen. Muchos han dicho que la doctrina no sirve para nada, que no es más que conocimiento vano; ¡mentira!, la doctrina, la enseñanza de Dios revelada en la Escritura es y será el alma de la Iglesia, el alimento del creyente. “Yo no quiero doctrina, quiero a Jesús”, rezan algunos; bien,  diremos que esas personas siguen inventándose a un dios falso, que se revela a través de no se qué cosas; porque el Dios de la Biblia, el Jesús de la Biblia se revela a través del estudio correcto de la Escritura, él mismo es el Logos, el discurso, el Verbo y la doctrina del Padre, que tiene que ser conocida para obtener la vida eterna.

Arthur W. Pink, en el transcurso de su vida, escribió y escribió para la defensa de las benditas doctrinas reveladas en la Escritura. Pink vivió en una época en la cual lo que vemos hoy en la iglesia protestante comenzaba a esparcirse por todos lados. Personas un poco entusiastas comenzaban a maltratar las Escrituras, a violentarlas, el Dispensacionalismo estaba surgiendo, le neo-ortodoxia hacia lo suyo, entre otras cosas. Asuntos que ahora muchos vemos como tolerables, pero que para Pink eran una afrenta a la sana doctrina. Ya el púlpito de la Iglesia protestante estaba predicando a un dios no conocido, al grado que Pink, después de citar Isaías 40, pudo decir: “¡Cuán infinitamente distinto es el Dios de la Escritura del “dios” del púlpito corriente!”

No se si alguien se atreva a escribir un libro acerca de los atributos de Dios en estos días, pero con este de Pink nos damos por bien servidos. La manera en que nos lleva por toda la Escritura para mostrarnos el amor, la misericordia, la justicia y la ira de Dios, entre otras cosas, es digna de mencionar, de revisar, de estudiar. Es necesario que conozcamos todos y cada uno de los atributos de Dios, y este libro es un esfuerzo para que esto se haga posible, no va más allá de lo que la Escritura dice, sino que con temor y temblor, Pink, trata de presentar al Dios que se revela en la Biblia, para bendición de sus lectores.

Estamos clamando por una reforma y como lo dije antes, solo escuchando a los maestros de antaño, con ferviente oración y estudio de la Escritura bajo la guía del Espíritu podrá lograrse. No existen otros medios, y ningunos otros son efectivos.

Publico entonces, este libro para que, aquellos que estén un poco cansados de leche y necesiten ya alimento mayor para su crecimiento, en vez de acudir al alimento envenenado de Hinn, Witt, Luna o Castellanos, acudan al alimento de los antiguos, a  aquellos escritos que son bíblicos de pies a cabeza.

Escrito por I. Daniel Tovar

febrero 21, 2009 a 11:36 pm

4 comentarios

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  1. [...] Leer el resto de la entrada [...]

  2. Vengo del blog de Paulo Arieu, muy buena entrada.

    Que Dios te siga dando entendimiento.

    :]

    Renton

    junio 2, 2009 a 2:46 am


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