Recuperando la Reforma

“sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora”

Necesidad de la apologética- Breve justificación

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oldbooksHace tiempo que estoy interesado en el tema de la apologética, esto es, la defensa de la fe. A veces, por las ocupaciones diarias y por el gran peso de la Universidad, los minutos dirigidos a estudiar estos temas son escasos, por tanto, en estas vacaciones de invierno, sería una insensatez desperdiciar el tiempo de descanso que Dios nos otorga para dar paso al ocio y por lo tanto a la ignorancia. Es necesario aprovechar bien el tiempo en los días malos (Ef. 5:16), para que el reclamo de Dios a Israel no venga sobre nosotros también: “Porque mi pueblo es necio,  no me conocieron;  son hijos ignorantes y no son entendidos;  sabios para hacer el mal,  pero hacer el bien no supieron.” (Jr. 4:22)

Ahora, los temas que podamos abordar y a los cuales pudiéramos dedicar unos minutos, días tal vez, son innumerables, y algunos podrían esperar; pero el tema de la defensa de nuestra fe es algo que no es para el mañana. Día a día somos bombardeados con ideologías anti-cristianas, que intentan, en todos los ámbitos, deshacerse de Dios, o bien, crear un concepto erróneo y ecuménico de la Deidad, de tal modo que “ E pluribus unum”, i.e., de todos se haga uno y así el Evangelio de Cristo y las doctrinas bíblicas, las de la gracia, no tengan lugar ni validez mas que en el mundo de las ideas y el pluralismo, compartiendo lugar con el Islam, el Romanismo, el Paganismo, el Marxismo, etc., por más errados e insensatos que éstos sean.

Como creyentes, necesitamos de una cosmovisión cristiana en donde el único Dios soberano sea exaltado, donde podamos, con toda firmeza y seguridad, pararnos para la lucha y gritar: ¡Jehová reina! sin que nuestro pie sea conmovido, necesitamos, sin duda, al Señor y Su palabra de nuestro lado (Sal. 16:8) morando abundantemente en nuestras vidas (Col 3:16a).

Abraham Kuyper, con mucha razón, sostenía que el calvinismo con sus cimientos puramente bíblicos, es la cosmovisión cristiana que se levanta para reclamar la soberanía de Dios en todas las cosas (1) y afirmamos que es el mismo calvinismo el que  le da al creyente, mediante el estudio bíblico enfocado en Cristo, Su gloria y soberanía, aplicado por el Espíritu, bases firmes para emprender la lucha en el terreno intelectual y devocional, sobre otras cosmovisiones.

Y no que con esto (la postura calvinista) caigamos en el sectarismo y dejemos a un lado la Escritura para postular nuestro sentir y hablar “sabiduría humana”, ya que sabemos que el calvinismo bien planteado, entendido y aplicado, ¡no expresa nada más que un conocimiento sistemático de la Escritura y sus verdades más excelsas! Como bien dijera Spurgeon alguna vez: “El calvinismo no surgió de Calvino, creemos, que el calvinismo surgió del gran Fundador  de la verdad” (2)

Es en esta cosmovisión bíblica que se mueve nuestra apologética. Es de la plenitud de Cristo de donde tomamos nuestra fuerza y entendimiento, teniendo como principios fundamentales:

1.- La Biblia, como Palabra infalible de Dios, es la autoridad primera para el entendimiento cristiano del mundo. (2 Ti. 3:16-17)

2.- Las verdades que declara la Escritura acerca de Dios y sus obras, del hombre y su  pensamiento, son infalibles e inmutables. (1 P. 1:24-25)

3.- Mientras que para el impío, la razón o el escepticismo son las reglas últimas para decidir acerca de la verdad y objetividad de un asunto, quedando cada uno atorado en su propio razonamiento, para el cristiano, es la revelación que da el Espíritu en la Escritura, la que decide la posibilidad e interpretación de los hechos. Es Dios mismo quien establece todas las cosas y no la casualidad (1 Co. 2:6-16, Job 12: 7-25.)

Es necesario que forjemos una cosmovisión Cristo-céntrica de lo que hagamos, especialmente si somos estudiantes en Universidades dominadas por la sabiduría humana, en donde todo lo que se enseña está orientado hacia el hombre; no podemos hacernos a la forma de este siglo (Ro.12:2) y pasar desapercibidos, sin anunciar al Dios soberano e invitar a que el individuo reconozca tal soberanía, en su vida primeramente y en sus labores académicas después. No podemos coquetear con el mundo y permitirle al hombre, entiéndase esto como un acto de amor al prójimo,  que siga en la vanidad de sus pensamientos (3); “si vamos a ser fieles al Cristo de las Escrituras, primero debemos escuchar su palabra en la Biblia… (Y) en lugar de casar al cristianismo con las filosofías de Aristóteles o Kant”-como se hiciera en la antigüedad con el platonismo-“debemos desafiar abiertamente las estructuras filosóficas apostatas de los hombres (énfasis mío) con las cuales buscan suprimir la verdad acerca de Dios, de si mismos y del mundo…” (4)

Cuando la Escritura nos manda a defender la fe una vez dada a los santos (Jud. 3), no se limita al término eclesiástico, la doctrina cristiana debe regir nuestro caminar en todo lo que hagamos o estudiemos. Los conocimientos adquiridos deben estar enfocados a la gloria de Cristo, sea historia, sea geografía, economía, literatura, política o filosofía, debemos poner nuestra perspectiva cristiana contraria a la corriente de este mundo, no tratando de acomodar lo natural a lo espiritual, sino siempre dejando que la Biblia hable a nuestros corazones y nos de luz sobre cualquier asunto. Nuestro testimonio como cristianos, no se debe limitar al ámbito de la acción, sino también en el de la erudición y el pensamiento.

 

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(1)Kuyper, Abraham. Exposiciones sobre el calvinismo. Exposición 1, El calvinismo como cosmovisión.

(2) Hago la aclaración debido a que algunos no familiarizados con el término pudieran pensar que aquellos que se confiesan calvinistas, han dejado la Escritura para seguir filosofías humanas, siendo esto una falacia.

(3) A diferencia del dominionismo (una aberrante interpretación de la Escritura, que no es más que otra jugada del Catolicismo Romano-Ecumenismo para establecer un gobierno mundial), el verdadero cristianismo no va en busca de poder o la institución de un reino material para Cristo o la búsqueda de prosélitos como medios para llegar a perversos fines. La necesidad de una cosmovisión bíblica es primeramente dirigida a la Iglesia que está siendo atacada, dentro y fuera, mediante vanas filosofías, una Iglesia que debe ser fiel a Cristo aún en medio de la prueba y no puede comprometer sus principios en pro de la unidad.

(4) Van Til, Cornelius citado en Greg, Bahnsen. En guerra con la Palabra. La necesidad de la antítesis Bíblica.

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