Recuperando la Reforma

“sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora”

Sermón 1: “La Biblia”, Oseas 8:12

con 6 comentarios

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l primer Sermón de esta serie titulada “Spurgeon y la Biblia”, en dónde se pretende exponer las ideas principales del mismo a modo de lectura rápida, fue predicado en Exeter Hall, Strand, Londres, el domingo 18 de marzo de 1855, hace poco más de 150 años, por C. H. Spurgeon a sus 21 años de edad.


 “Les escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” Oseas 8:12

 Introducción

“Esta es la queja de Dios en contra de Efraín. No es una insignificante prueba de Su bondad, que Él se incline para reprender a Sus criaturas descarriadas; es una grandiosa evidencia de Su disposición llena de gracia, que incline Su cabeza para observar los asuntos de la tierra…”

“Cualquier cosa que hagamos, que soportemos o que suframos, el ojo de Dios siempre descansa sobre nosotros y Su sonrisa nos cubre, pues somos Su pueblo; o Su enojo nos envuelve, pues nos hemos apartado de Él”

“Dios se interesa por el hombre, por cuanto dice a Efraín: “Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.” Pero vean cómo cuando observa el pecado del hombre no lo destroza ni lo rechaza a puntapiés, ni tampoco lo sacude por el cuello sobre el golfo del infierno hasta hacer tambalear su cerebro por el terror, para, finalmente, arrojarle en él para siempre; por el contrario, Dios desciende del cielo para argumentar con sus criaturas, discute con ellas, se rebaja, por así decirlo, al mismo nivel del pecador, le expone sus quejas y define sus derechos. ¡Oh! Efraín, te he escrito las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.”

“Es precisamente sobre este bendito libro, la Biblia, que pretendo hablar el día de hoy.”

 

“Aquí está mi texto: esta es Palabra de Dios. Aquí está el tema de mi sermón, un tema que demanda más elocuencia de la que poseo; un asunto sobre el que podrían hablar miles de oradores a la vez; un tema poderoso, amplio y un inagotable asunto que, aun consumiendo toda la elocuencia que hubiera hasta la eternidad, no quedaría agotado.”

Estructura del Sermón

“Hoy tengo que decir tres cosas acerca de la Biblia, y las tres se encuentran en mi texto.”

Primero, Su autor: “Le escribí”;

Segundo, sus temas: Las grandezas de la ley de Dios;

Y tercero, su tratamiento generalizado: fueron tenidas por la mayoría de los hombres por cosa extraña.

 

I) Su Autor

“Este volumen es la escritura del Dios viviente: cada letra fue escrita por un dedo Todopoderoso; cada palabra salió de los labios eternos, cada frase fue dictada por el Espíritu Santo. “

“En todas partes veo que es Dios quien habla.”

 

Es la voz de Dios, no del hombre; las palabras son las palabras de Dios, las palabras del Eterno, del Invisible, del Todopoderoso, del Jehová de esta tierra. Esta Biblia es la Biblia de Dios; y cuando la veo, me parece oír una voz que surge de ella, diciendo: “Soy el libro de Dios; hombre, léeme. Soy la escritura de Dios: abre mis hojas, porque fueron escritas por Dios; léelas, porque Él es mi autor, y Lo podrás ver visible y manifiesto en todas partes.” “Le escribí las grandezas de mi ley.”

“…les podría decir que la grandeza del estilo está por encima de cualquier escritura mortal, y que todos los poetas que en el mundo han existido, con todas sus obras juntas, no podrían ofrecernos una poesía tan sublime ni un lenguaje tan poderoso como los podemos encontrar en las Escrituras.”

“Quisiera insistir en que los temas que se tratan en la Biblia están más allá del intelecto humano; que el hombre nunca hubiera podido inventar las grandes doctrinas de una Trinidad en la Deidad; que el hombre nunca hubiera podido decirnos nada de la creación del universo; ningún ser humano hubiera podido ser el autor de la sublime idea de la Providencia; que todas las cosas son ordenadas según la voluntad de un grandioso Ser Supremo, y que todas ellas obran conjuntamente para bien. Podría hablarles acerca de su honestidad, pues relata las fallas de sus escritores; de su unidad, pues nunca se contradice; de su sencillez magistral, para que el más simple pueda leerla. Y podría mencionar cien cosas más que podrían demostrar con claridad que el libro es de Dios. Pero no he venido aquí para hacerlo.”

Quizás haya alguien hoy que haya venido sin fe, un hombre racionalista, un librepensador. Con ese hombre no voy a discutir.”

“Hubo una mala hora en mi vida, cuando solté el ancla de mi fe; yo corté el cable de mis creencias y, no queriendo estar ya por más tiempo al abrigo de las costas de la revelación, dejé que mi nave anduviera a la deriva, impulsada por el viento. Dije a la razón: “Sé tu mi capitán;” dije a mi propio cerebro: “sé tú mi timón”. Y así comencé mi loco viaje. Gracias a Dios ya todo eso terminó. “

“Fue una navegación precipitada por el tempestuoso océano del librepensamiento. Conforme avanzaba, los cielos empezaron a oscurecerse; pero, para compensar esa deficiencia, las aguas eran brillantes con fulgores esplendorosos. Yo veía que volaban chispas agradables y pensé: “Si esto es el librepensamiento, es algo maravilloso.” Mis pensamientos parecían gemas y yo esparcía estrellas con mis dos manos; pero pronto, en lugar de aquellos fulgores de gloria, vi horrendos demonios, fieros y terribles, surgiendo de las aguas, y conforme proseguía, ellos rechinaron sus dientes haciendo gestos burlones; se aferraron a la proa de mi barco y me arrastraron. Mientras yo, en parte, me sentía feliz por la velocidad a la que iba, pero sin embargo me estremecía por la rapidez terrífica con la dejaba atrás los viejos pilares de mi fe.”

“Conforme seguía avanzando a una velocidad espeluznante, comencé a dudar hasta de mi propia existencia; dudaba que el mundo existiera; dudaba que hubiera tal cosa como mi propio yo. Llegué al borde mismo de los dominios sombríos de la incredulidad. Me fui hasta el fondo mismo del mar de la infidelidad. Dudaba de todo. Pero aquí Satanás se engañó a sí mismo, porque la propia extravagancia de las dudas me demostró lo absurdo de ellas. Justo cuando vi el fondo de ese mar, escuché una voz que decía: “¿Acaso esta duda puede ser verdad?” A causa de este pensamiento volví a la realidad.”

“Me desperté de ese sueño de muerte, que, sabe Dios, podría haber condenado mi alma y destruido mi cuerpo, si no hubiese despertado. “

 

Cuando me levanté, la fe tomó el timón; a partir de ese momento ya no dudé. La fe condujo mi barca de regreso, la fe gritaba: “¡Lejos de aquí, lejos de aquí!” Arrojé mi ancla en el Calvario; alcé mis ojos a Dios, y heme aquí vivo y fuera del infierno.

Ahora, atado al Evangelio de Dios más firmemente que nunca, parado sobre una roca más dura que el diamante, desafío los argumentos del infierno a que me muevan, “porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.

a) Su autoridad

“Este no es un libro común. No contiene los dichos de los sabios de Grecia, ni los discursos de los filósofos de la antigüedad. Si estas palabras hubieran sido escritas por el hombre, podríamos rechazarlas; pero, ¡oh!, déjenme pensar un pensamiento solemne: que este libro es la letra de Dios, que estas son Sus palabras.

“¡Oh, libro de los libros!”

“Lejos esté de mí ejercitar mi razón para contradecirte.”

“Vamos, ustedes, mi razón y mi intelecto, siéntense y escuchen, porque estas palabras son las palabras de Dios.”

“Esta Biblia es un libro de autoridad, es un libro autorizado, pues lo escribió Dios. Oh, tiemblen, tiemblen, no sea que alguien lo desprecie; observen su autoridad, porque es la Palabra de Dios.”

b) Su veracidad

“Acérquense ustedes, críticos, y encuéntrenle alguna falla; examínenla desde su Génesis hasta su Apocalipsis, y encuéntrenle un error. Esta es una veta de oro puro sin mezcla de ninguna sustancia terrena. Esta es una estrella sin mancha, un sol de perfección, una luz sin sombra, una luna sin su palidez, una gloria sin penumbra.”

“¡Oh, Biblia!, no se puede decir de ningún otro libro que sea perfecto y puro; pero nosotros podemos declarar de ti que toda la sabiduría se encuentra encerrada en ti, y no hay ninguna partícula de insensatez. Este el juez que pone fin a toda discusión allí donde la inteligencia y la razón fracasan. Este libro no tiene mancha de error; sino que es puro, sin mezclas, la verdad perfecta. ¿Por qué? Porque Dios lo escribió. “

“¡Caballeros!, eliminen el terciopelo de sus bocas, y prediquen la Palabra de Dios; no necesitamos ninguna de sus alteraciones”

“Oh, ustedes, que sienten aversión por ciertas porciones de la Santa Escritura, tengan la certeza que su gusto es corrompido y que la voluntad de Dios no se sujeta a la pobre opinión de ustedes.”

c) La misericordia de Dios al habernos escrito una Biblia

“Él mismo ha escrito este libro y nos ha dado la clave para entenderlo, si ustedes tienen al Espíritu Santo. Amados hermanos, demos gracias a Dios por esta Biblia. Amémosla y considerémosla más preciosa que el oro más fino.”

“La mayoría de la gente trata a la Biblia muy cortésmente. Tienen una edición de bolsillo bellamente encuadernada, la envuelven en un pañuelo blanco, y así la llevan al lugar del culto. Cuando regresan a casa la guardan en un cajón hasta el siguiente domingo por la mañana. Entonces, la vuelven a sacar para un paseo, y la llevan a la capilla; todo cuanto la pobre Biblia recibe es este paseo dominical. Ese es su estilo de entretener a este mensajero celestial. Hay suficiente polvo sobre algunas de las Biblias de ustedes como para escribir “condenación” con sus propios dedos”

“¿Qué dirá Dios, finalmente? Cuando vayan a su presencia, Él preguntará: “¿Leíste mi Biblia?” “No.” “Te escribí una carta de misericordia, ¿la leíste?” “No.” “¡Rebelde! Te envié una carta invitándote a venir; ¿la leíste alguna vez?” “Señor, nunca rompí el sello: siempre la guardé bien cerrada.” “¡Desdichado!”, dice Dios. “entonces, tú mereces el infierno; si te envié una epístola de amor, y ni siquiera quisiste romper el sello, ¿qué haré contigo?” ¡Oh! No permitan que eso les suceda a ustedes. Sean lectores de la Biblia; sean escudriñadores de la Biblia.”

 

II) Los Temas de los que trata la Biblia

 

 “La Biblia habla de grandes cosas y solamente de grandes cosas. No hay nada en esta Biblia que no sea importante.”

 “…una persona puede ser salva en cualquier iglesia. Algunas han sido salvas en la iglesia de Roma…”

 “…todas las ramas del protestantismo cristiano tienen un remanente según la elección de gracia, y necesitan tener, algunas de ellas, un poco de sal, pues de lo contrario se corromperían…”

 “¿Se han detenido a pensar alguna vez cuál es la religión más pura?…”

 “Dios me dio un cerebro y debo utilizarlo; y si ustedes tienen algún intelecto, deben usarlo también.”

 “Todo cuanto Dios ha escrito aquí es de importancia eminente: Él jamás hubiera escrito algo que fuera indiferente. Todo cuanto hay aquí tiene un valor; por lo tanto, escudriñen todos los temas, prueben todo por la Palabra de Dios.”

 “Cuando Dios dice algo, siempre es de importancia.”

 “Pero, aunque todas las cosas en la Palabra de Dios son importantes, no todo es importante en la misma medida. Hay ciertas verdades vitales y fundamentales que deben ser creídas, o de lo contrario el hombre no podría ser salvo.”

“Como compendio o resumen de las grandezas de la ley, recuerdo lo que dijo una vez un viejo amigo mío: “¡Ah! Predica las tres “erres” y Dios siempre te bendecirá.” Yo pregunté: “¿qué son las tres ‘erres’?” Y él me respondió: “Ruina, Redención y Regeneración.” Estas tres cosas contienen la esencia y el todo de la teología. “R” de ruina. Todos fuimos arruinados en la caída, todos nos perdimos cuando Adán pecó y todos estamos arruinados por nuestras propias transgresiones; todos estamos arruinado por nuestros corazones perversos, por nuestros malos deseos, y todos estaremos arruinados a menos que la gracia nos salve. Luego está la segunda “R” de redención. Somos redimidos por la sangre de Cristo, un Cordero sin mancha ni contaminación; somos rescatados por Su poder, somos redimidos por Sus méritos, y rescatados por Su fuerza. A continuación tenemos la “R” de regeneración. Si queremos ser perdonados, tenemos también que ser regenerados, porque nadie puede ser partícipe de la redención sin ser regenerado. Podemos ser tan buenos como queramos, y servir a Dios según lo imaginemos, según queramos; pero si no hemos sido regenerados, si no tenemos un corazón nuevo, si no nacemos de nuevo, todavía estamos en la primera “R”, esto es en la ruina.”

 

“Esto es un pequeño resumen del Evangelio, pero creo que hay otro mejor en los cinco puntos del calvinismo: Elección conforme al conocimiento previo de Dios, la natural depravación y pecaminosidad del hombre, la redención particular por la sangre de Cristo, el llamamiento eficaz por el poder del Espíritu, y la perseverancia final por el poder de Dios.”

“No me corresponde redactar credos; sino que les suplico que escudriñen las Escrituras, porque ellas son la palabra de vida.”

“…pobre alma no regenerada, la Biblia dice que, si tú estás perdido, tú estás perdido para siempre; te dice que si mueres sin Cristo, sin Dios, no hay esperanza para ti; que hay un lugar sin ningún rayo de esperanza, donde leerás grabado con letras de fuego: “conocías tu deber, pero no lo cumpliste”. Te dice que serás echado de Su presencia con un: “Apartaos de mí”. ¿Acaso no es grandioso todo esto? Sí, señores, tanto como el cielo es deseable y el infierno aborrecible, el tiempo breve y la eternidad infinita, como el alma es preciosa, el dolor debe ser evitado y el cielo debe ser buscado, como Dios es eterno y como Sus palabras son ciertas, estas cosas son grandiosas; son cosas que ustedes deben escuchar.”

 

III) El trato que la pobre Biblia recibe en este mundo

“La Biblia está considerada como una cosa extraña, es completamente ajena a muchas personas porque nunca la leen.”

“¡Ah! Ustedes saben más acerca de los libros de contabilidad de sus negocios que de la Biblia; más acerca de los diarios de sus vidas que de lo que Dios ha escrito. Muchos de ustedes pueden leer una novela de principio a fin, y, ¿qué provecho sacan de eso? Un bocado de pura espuma al haberla terminado.”

”Pero no pueden leer la Biblia; este manjar sólido, perdurable, sustancioso y que satisface, permanece sin ser probado, guardado en la alacena del abandono; mientras que todo cuanto escribe el hombre, el plato del día, es devorado con avidez.”

Algunos de ustedes nunca la han leído completa, y su corazón les dice que lo que estoy diciendo es verdad. No sois lectores de la Biblia. Ustedes afirman que tienen una Biblia en la casa: ¿acaso pienso que son tan paganos que no tienen una Biblia en la casa? Pero, ¿cuándo fue la última vez que la leyeron? ¿Cómo saben que los lentes que perdieron hace tres años no están en el mismo cajón que la Biblia? Muchos de ustedes no han leído ni una sola página desde hace mucho tiempo, y Dios podría decirles: “Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.”

”Hay otros que leen la Biblia, pero cuando la leen, dicen que es terriblemente árida. Aquel joven que está allá opina que es muy “aburrida”; ésa es la palabra que usa. Él nos cuenta: “mi madre me dijo, cuando vayas a la ciudad, lee un capítulo cada día. Y yo se lo prometí para complacerla. Ojalá no lo hubiera hecho. No leí ningún capítulo ni ayer ni anteayer. Estuve muy ocupado. No pude evitarlo.” Tú no amas la Biblia, ¿verdad? “No, no encuentro en ella nada interesante.” ¡Ah!, eso es lo que yo pensaba también. No hace mucho tiempo yo no podía ver nada en ella. ¿Sabes por qué? Porque los ciegos no pueden ver. Pero cuando el Espíritu tocó las escamas mis ojos, estas se cayeron, y cuando Él pone colirio en los ojos, entonces la Biblia se vuelve preciosa.”

“Si ustedes han probado y experimentado la palabra de Dios, si es preciosa para sus almas, entonces ustedes son cristianos; pero esas personas que desprecian la Biblia, “no tienen parte ni suerte en este asunto”. Si les parece árida, ustedes estarán áridos al fin en el infierno. Si no la estiman como algo mejor que su alimento diario necesario, no hay ninguna esperanza para ustedes, porque carecen de la evidencia más grande de su cristianismo.”

“Hay personas que odian la Biblia, y también la desprecian si quieren ser salvos, deben encontrar la salvación aquí.”

”Por lo tanto, no menosprecien la Biblia: escudríñenla, léanla, vengan a ella. Ten la seguridad, oh burlador, que tus carcajadas no pueden alterar la verdad, ni tus burlas te pueden librar de la condenación inevitable. Aunque en tu dureza hicieras un pacto con la muerte y firmaras un tratado con el infierno, aun así, la veloz justicia te alcanzará, y la poderosa venganza te derribará. En vano te burlas y te mofas, pues las verdades eternas son más poderosas que todos tus sofismas; tus ingeniosos dichos no pueden alterar la verdad divina de una sola palabra de este volumen de Revelación.”

“¡Oh! ¿Por qué altercan con su mejor amigo y maltratan su único refugio? Aun hay esperanza para el burlador. Esperanza en las venas del Salvador. Esperanza en la misericordia del Padre. Esperanza en la obra omnipotente del Espíritu Santo.”

“Mi amigo, el filósofo, dice que está muy bien que yo exhorte a la gente a leer la Biblia; pero que hay otras muchas ciencias grandiosas más interesantes y útiles que la teología. Muy agradecido, señor, por su opinión. ¿A qué ciencia se refiere usted? ¿A la ciencia de disecar escarabajos y coleccionar mariposas? “No, ciertamente no es a ésa.” ¿A la ciencia de analizar las rocas y de tomar muestras de la tierra y hablarnos de sus diferentes estratos? “No, tampoco a esa precisamente.” ¿A qué ciencia, pues? Él me responde: “todas las ciencias en general son más importantes que la Biblia.” ¡Ah!, señor, ésa es su opinión, y habla de esa manera porque está lejos de Dios. Pues la ciencia de Jesucristo es la más excelente de las ciencias. Que nadie deje la Biblia porque no es un libro culto y de sabiduría.”

“Vengan, y beban de esta hermosa fuente del conocimiento y de la sabiduría, y descubrirán que serán hechos sabios para salvación. Sabios e ignorantes, niños y hombres, caballeros de cabellos blancos, jóvenes y muchachas, a ustedes les hablo, les pido y les suplico: respeten la Biblia y escudríñenla, porque a ustedes les parece que en ella tienen la vida eterna, y ella es la que da testimonio de Cristo.”

”Vayamos a casa y pongamos en práctica cuanto hemos oído.”

“…si recuerdan cuando lleguen a sus casas leer la Biblia, yo habré dicho lo suficiente.”

 REV. C. H. Spurgeon

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Escrito por I. Daniel Tovar

Mayo 20, 2008 a 10:36 am

6 comentarios

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  1. Excelente sermon vale la pena leerlo.

    Edwin Samuel Aguilar

    Septiembre 6, 2008 a 12:05 am

  2. muy buen sermon, me dio muchas ideas para poder estructurar el mio.

    Mariana González

    Octubre 4, 2008 a 10:05 pm

  3. its great, thanks

    Ali Davut

    Noviembre 21, 2008 a 6:33 am

  4. no cabe duda era un hombre usado por Dios, este sermon me dio muchas ideas para extructurar el mio.espero que siga siendo de bendicion para los que lo lean, bendiciones.

    Cain Perez Ocaña.

    Agosto 8, 2009 a 9:51 pm

  5. De los mas grandes predicadores , de jamas en la historia del cristianismo. ejemplo de consistencia y de estabilidad de la verdad de Dios, para un mundo en vuelto en la necesidad de un mensaje sencillo y comprometido. como faltan estos sermones en las aulas ,en los templos cristianos,en las plazas, en los sitios lejanos en donde la necesidad de Dios es evidente, donde lo unico que pudiera marcar la diferencia es la palabra de Dios predicada por los labios de un hombre o mujer inspirados por el Espiritu de Dios. gracias por surgeon y por otros de tu pueblo , gracias Señor.

    parixitaxosharexx

    Noviembre 9, 2009 a 4:51 pm

  6. grandiosos sermones de un hombre dedicado a la gran comisión. mensajes necesarios para hoy un mundo agonico que lo unico que necesita es la palabra de Dios bien explicada por boca de verdaderos hombres de Dios y no de seudocristianos que usan la palabra de Dios para beneficio propio y enriquecimiento econiomico, Dios levante hombres y mujeres que tengan en sus vidas las llagas de Jesucristo como simbolo de compación y dedicación por aquellos que se pierden cada dia.

    parixitaxosharexx

    Noviembre 9, 2009 a 4:58 pm


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